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Cada día más gente de todo el mundo visita lo que muchos han dado en llamar “la Capital Cultural de Sudamérica”, donde periódicamente surge alguna forma de vanguardia, en cine, en música, en teatro, en la propia reformulación de los géneros. La presencia gay está entramada en el tejido social como parte de una cultura transformadora, inherente a la ley y al arte, multiplicando las expresiones culturales en sus posibilidades creativas.
Buenos Aires, San Francisco, Ámsterdam, Berlín, quizás reflejen a su manera un soplo de aire fresco en común, acaso una similitud estadística en lo relativo a la población gay. Pero en la Capital argentina hay algo distintivo que brota de la urgencia por recobrar años perdidos; fluye una ola de energía redefiniendo a toda una sociedad.
La Ley de Unión Civil entre personas de un mismo sexo, sancionada en 2003, elevó a Buenos Aires en lo relativo a su nivel de convivencia y evolución cívica. Así, su cosmopolitismo convoca y se fortalece con la presencia de cada extranjero; con lo que recibe y con lo que trae.
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 | | El obelisco: monumento central y emblemático de Buenos Aires, cubierto por un anticonceptivo rosado. |
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